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El ataque de los drones

Por: Maricela Ochoa | agosto 9, 2018


El atentado contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue perpetrado usando drones. Este es uno de los primeros casos en que dispositivos comerciales son utilizados con fines criminales, pues se sabe que el ejército opera los propios desde hace tiempo. Lo sucedido el fin de semana lleva a plantear diversas inquietudes como ¿qué riesgo suponen los drones y su masificación?, ¿qué regulaciones los norman?, y ¿qué industrias y bajo qué parámetros los están utilizando?

Los drones suelen relacionarse con grandes despliegues publicitarios, con sorprendentes capturas fotográficas y, en general, con el entretenimiento, pero los campos de aplicación van mucho más allá. Se utilizaron 1,218 de estos aparatos sincronizados durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno 2018, para dibujar los anillos que caracterizan a la competencia. También se han aplicado para obtener patrones de aceleración y/o de frenado de los vehículos en ciertos puntos complicados de tráfico como glorietas o cruces, para realizar exploraciones cartográficas con facilidad y bajo costo, y no es posible olvidar el proyecto de hacerlos mensajeros para Amazon, o incluso utilizarlos para el transporte de pasajeros, una idea que Uber está explorando activamente.

Las oportunidades para la industria de drones pueden llegar a $100,000 millones de dólares (considerando sectores comerciales y de gobierno) de acuerdo con un reporte de Goldman Sachs. La firma Jupiter Research estimaba en 2016 que para 2020 se venderían en todo el mundo 16 millones de drones por año. A nivel local, en julio pasado, DJi, una de las más grandes empresas que comercializan estos dispositivos, abrió en Monterrey su cuarta tienda autorizada en México, oportunidad en que sus representantes opinaron que México es el más importante mercado en América Latina para estos dispositivos voladores. A nivel global, México representa el 5% del mercado de drones.

Félix Audirac, director general de Cartodata, empresa que utiliza drones en la elaboración de cartografía, y que trabaja con estos dispositivos desde 2012. Explica que la masificación en México y el mundo se explica en parte por la fuerte baja en sus precios. “Un dron estándar te costaba en el orden de $40,000 euros. La tecnología se ha abaratado y hoy puedes conseguir uno de características similares por $40,000 pesos”. Pero también la tecnología y sus usos se han complejizado. El entrevistado señaló que hoy hay dos tendencias muy claras, una de código abierto y otra comercial. La de open source está encabezada por la comunidad Drone Code, que desarrolla un sistema de navegación abierto para la comunidad, la comercial es encabezada por la plataforma china DJi.

Pero la legislación no necesariamente va con la misma velocidad ni ímpetu que las personas que usan drones, sin contar las dificultades que representa legislar para artículos de tan fácil acceso, tan pequeños y tan difíciles de fiscalizar. En “El régimen jurídico de la utilización de los drones”, Joaquín Sarrión Esteve, investigador de la UNED, afirma que “la utilización de los drones plantea grandes retos en la actualidad, y ello desde diferentes perspectivas, no sólo la propia regulación de su utilización (aeronavegabilidad, identificación-matriculación, requisitos para pilotearlos y licencias, seguridad, condiciones de seguridad) sino también la afectación de derechos fundamentales, en particular intimidad, imagen, protección de datos), la responsabilidad por los daños que se pueden causar, su tributación, etcétera”.

En México, la Circular obligatoria CO AV-23/10 R4, publicada recién en julio del año pasado, estipula cuáles son los requerimientos para operar un “Sistema de aeronave pilotado a distancia” (RPAS, por sus siglas en inglés). La circular establece, entre otras cosas, que para operar un dron hay que tomar un curso de piloto; si se aprueba, el aspirante podrá contar con una licencia oficial de piloto.

El piloto debe operar el RPAS a una distancia de separación de al menos 9.2 Km de cualquier aeródromo. Respecto a la distancia de helipuertos, se establece el piloto de un dron debe operarlo a una distancia de separación de al menos 0.9 Km. No se deben operar aeronave pilotadas a distancia en las áreas prohibidas, restringidas o peligrosas, como son espacios cerca de aeropuertos o zonas federales.

La normativa clasifica las aeronaves de acuerdo a su peso en tres categorías: de 2 kilogramos o menos (RPAS Micro), más de 2 kilogramos hasta 25 kg (RPAS Ligero) y de 25 kilogramos en adelante (RPAS Pesado). También las divide en función del uso, que puede ser recreativo o comercial. Cuando sea recreativo, solo podrán usarse en clubes de aeromodelismo y no exceder los 161 kilómetros por hora. En caso de ser de uso comercial solo podrán volar en los términos y condiciones que permite la circular. Además, la persona que lo manipule deberá contar con una autorización de operación.

El punto 18 de la Circular señala que cualquier incumplimiento a lo dispuesto en ella será sancionado por la Autoridad Aeronáutica conforme a lo establecido en el artículo 89 de la Ley de Aviación Civil, que estipula una multa de 200 a 5,000 mil días de salario mínimo (Entre $17,672 y $441,800 pesos, a los valores de 2018). En caso de reincidencia, la Secretaría podrá imponer una sanción equivalente hasta el doble de la cuantía señalada.

Necesario el registro de drones en México

Según Audirac, uno de los puntos más relevantes de la citada Circular obligatoria CO AV-23/10 R4 es que para poder operar un dron hay que registrarlo en el sitio de Internet de la SCT/DGAC (Dirección General de Aeronáutica Civil). “Dicho registro no tiene costo, hay que comprobar la propiedad del dron, las características del mismo y se tiene una lista de drones que se pueden autorizar de forma muy rápida y ágil ”.

En el Registro Aeronáutico Mexicano deberán inscribirse los documentos por los cuales se adquiera, transmita, modifique, grave o extinga la propiedad, posesión y demás derechos reales sobre las aeronaves civiles pilotadas a distancia, conforme a lo especificado en la Norma Oficial Mexicana correspondiente. Actualmente, Cartodata está trabajando en un sistema para registrar los drones directamente desde el celular.

El ejecutivo advirtió que actualmente en México hay menos de mil drones registrados, pero hay 128,000 que están volando. Esto podría deberse a que la autoridad hasta hace poco no consideraba sanciones para los infractores, y a que no existen las herramientas para fiscalizar con propiedad.

La circular es solo una regulación introductoria y no cubre todos los casos de uso con la suficiente rigurosidad (o en algunos casos con demasiada rigurosidad, afectando el libre uso de los dispositivos). Sin embargo, hace apenas dos meses se aprobaron nuevas regulaciones y disposiciones a la Ley de Aviación Civil, que abordan con mayor detalle la utilización de drones en el país. Este documento dota a la Secretaría de Comunicaciones y Transporte de mejores mecanismos para llevar a cabo la supervisión y en su caso sancionar a los operadores aéreos que incumplan con
alguna disposición en materia de operación aeronáutica. “Las nuevas sanciones, una vez que estén liberadas y ya identificando las autoridades que pueden sancionar, van a cambiar el uso como tal de los drones en México”, señaló Félix Audirac.

Otros países ya han recorrido el camino para obtener un buen equilibrio entre las libertades de uso de drones y la seguridad de las personas. El Directorio global de leyes y regulaciones de drones, –actualizado a junio de 2018–, indica que, por ejemplo, las legislaciones australiana e italiana obligan a que los vuelos de estos dispositivos se hagan con luz del día, sin perder de vista el dron. En la primera se enfatiza la importancia del respeto a la privacidad de las personas, señala que no se debe grabar ni tomar fotografías de la gente sin su consentimiento. En Italia, por otro lado, es obligatorio que los drones tengan una placa que identifique su sistema y el operador.

En manos mexicanas

El municipio de Tlaljomulco de Zúñiga, en Jalisco, ganó el año 2017 el ranking de “Las más innovadoras del Sector público” con un proyecto basado en drones. La entidad utilizó estos dispositivos para los levantamientos catastrales que antes se hacían mediante avión. Esto permitió bajar los costos, aumentar la periodicidad de las mediciones y de paso eficientar el cobro del impuesto predial.  Con ello se generaron ingresos adicionales al gobierno municipal por más de $7 millones de pesos y se impactó positivamente a más de 650,000 personas.

En usos de agricultura, el año pasado la revista Expansión informó que empresas mexicanas como Maseca y Jumex empleaban drones de uso industrial (como el Agras de DJi) que pueden volar hasta 24 minutos y con capacidades de regado automático mediante su tanque de 10 litros. El drone también incluye sensores que posibilitan el sobrevuelo a una misma altura y con ello regar o desempeñar tareas más eficientes y detalles que lo que representaría utilizar una avioneta.

Mientras que en el caso de seguridad pública, la revista Wired dio a conocer en junio pasado que el departamento de policía de Ensenada ha permitido reducir 10% las tasas de criminalidad y 30% en robo a casa habitación, porque captan a la gente en el momento en que cometen un acto ilegal.

Los proyectos que involucran el uso de drones están en múltiples industrias. A nivel global, un reporte de PwC calcula que los beneficios globales de implementer drones en el sector energético podría mejorar la rentabilidad de los sistemas que proveen energía. La consultora estima que el valor de los incentivos en el sector podría ser de $609.3 millones de dólares. Además del uso civil que se le da en cartografía (ortofotografía y modelos de elevación del terreno), los drones se utilizan para agricultura (monitoreo de cultivos), servicios forestales (monitoreo de áreas boscosas, evaluaciones de flora y fauna), uso educativo (académico y de investigación), planificación urbana (monitoreo de obras, inspección de líneas eléctricas, tuberías, antenas y puentes, y evaluación de su impacto), apoyo y operaciones de rescate, seguridad y vigilancia (policíaca y control fronterizo), servicio de entrega de productos (paquetería, alimentos, libros, medicinas), así como servicios de fotografía y video –en donde incluso ya hay concursos anuales para mostrar el mundo “desde perspectivas diferentes”, con fotos tomadas desde un dron.

Las modificaciones que se hagan a la Ley serán importantes, pero más lo será que los usuarios conozcan las sanciones a las que se podrían hacer acreedores y se haga un uso responsable de estos dispositivos.


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