“El IMSS debe ir hacia la medicina predictiva con el uso de analítica y IoT”, Pedro Valencia Santiago, CIO del Seguro Social

En el sexenio pasado, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) inició una amplia transformación y logró abatir parte de su rezago tecnológico. Se estiman en 370 millones los trámites online realizados de 2013 a la fecha. Sin embargo, queda mucho por hacer para lograr la cobertura necesaria y transitar a la prevención de las enfermedades.

Hay muchas formas de medir la calidad y el acceso a la salud en los países. Uno de los índices más usados es el Heathcare Access and Quality (HAQ) Index. Básicamente se deriva de un reconocimiento de las incidencias de 32 causas prevenibles de muerte. El índice, que se expresa en deciles, en 2016 fue de 97.1 en Islandia (seguido de 96.6 en Noruega), hasta 23.4 en Guinea-Bissau. México se ubicó en el sexto decil, junto con Brasil.

Con un criterio distinto, a nivel mundial México ocupó el sitio número 20 en el listado de Bloomberg, convirtiéndose en el mejor calificado en la región latinoamericana, aunque perdió tres lugares en el ranking del año pasado con respecto al 2017.

La forma en que el sistema de salud mexicano podría mejorar desde cualquier perspectiva pasa por un uso más intensivo de las nuevas tecnologías. A pesar de todos los esfuerzos realizados en el Gobierno anterior, aún existe una gran demanda insatisfecha, y hace falta seguir profundizando en la aplicación de sistemas digitales que permitan prevenir las graves enfermedades crónico-degenerativas sufridas por millones de mexicanos, cuyo tratamiento es oneroso y, no obstante, resultan en la principal causa de muerte en el país.

Pedro Valencia Santiago, director de Innovación y Desarrollo tecnológico del IMSS, es muy franco al aceptar que, a pesar de los grandes logros durante su actual gestión, la tarea por delante todavía es ardua.

Diagnóstico: obsolescencia severa

El Seguro Social, como se le conoce popularmente, atravesó en los últimos cinco años por una transformación muy profunda. Con 75 años de existencia, a inicios del sexenio anterior la digitalización tenía un rezago muy fuerte: hasta 2012 los trámites eran presenciales, tanto para usuarios como para patrones. Los pensionados o jubilados tenían que acudir mensualmente a la ventanilla a realizar la compongrobación de supervivencia un acto que podría calificarse de humillante para obtener su talón de pago.

Era un martirio obtener una cita médica o dental. El sistema operaba con base en “fichas” a criterio de una asistente médica que anotaba los turnos en una libreta, por lo que había que ser el primero en la fila (llegar de madrugada a la clínica asignada). En 2013, cuando Valencia se hizo cargo de la gestión IT, un patrón tenía que llevar un disco de 3.5 pulgadas al banco para pagar las cuotas.  La red de comunicaciones tenía 12 años de obsolescencia y su costo la convertía en la más cara del país, a pesar de un ancho de banda ínfimo, pues ya no había esa tecnología en el mercado. En cuanto al centro de datos, la filosofía era “hágalo usted mismo”, por lo que se adquirían servidores que cayeron en la obsolescencia. “No estábamos listos para la modernidad digital o para un eGob con servicios en línea. Nuestros sistemas tenían 20 años o más”, comentó Valencia. Había que trabajar en la transformación.

Cuidados intensivos

Valencia describió cómo fue que abatieron el rezago tecnológico, partiendo por la implementación de una nueva red de comunicaciones. “Año con año se le adjudicaba la red al mismo jugador. Creamos un punto neutro de interconexión para recibir conectividad de distintos carriers y con eso obtener una mejor oferta de servicios. Pudimos incrementar anchos de banda a precios más competitivos y aprovechar las bondades de cada proveedor en las distintas zonas del país”, detalló el entrevistado, quien desde los 23 años ha ejercido cargos de gran responsabilidad en Sistemas en el sector público.  Hoy, la del IMSS es una de las redes más grandes del país, con 3,000 puntos de conexión a nivel nacional. De eso depende que se pueda dar una cita médica o acceder al expediente clínico de un paciente.

El segundo paso fue contar con un servicio de nube para datos: plataformas para hospedar servicios digitales. “Tuvimos que renovar la red de comunicaciones y con ello trabajar en la creación de servicios digitales que nos permitieran crear canales de atención. Que uno como patrón hiciera el pago referenciado de las cuotas a través de la banca en internet, que pudiera concertar citas médicas online, algo que ni siquiera los hospitales privados ofrecen”, abundó Valencia.

El instituto es el segundo recaudador más grande de México después del SAT (Servicio de Administración Tributaria), pues aporta alrededor de 2% del PIB del país o $1,800 millones de pesos diarios.  Toda transacción se administra con servicios digitales, una criticidad como la de las instituciones bancarias.

“Digitalizamos servicios de recaudación, servicios médicos (cita médica digital, cita dental, “CHKT en Línea”) y prestaciones económicas y sociales como las pensiones. Empezamos a interoperar con otras instituciones a nivel de sistemas, como el Registro Nacional de Población (RENAPO), el SAT, y la Secretaría de Relaciones Exteriores.  Digitalizamos los tarjetones de pagos y las bajas en línea. Creamos el Siroc (Sistema digital de registro de obra de la construcción), para dar de alta a trabajadores temporales de la industria de la construcción. Se rediseñó el portal web con base en perfiles, como un escritorio virtual. Los derechohabientes pueden consultar en línea las semanas cotizadas y el pago de discapacidades se hace mediante transferencia bancaria, pues antes el discapacitado tenía que ir al banco personalmente por su pago, una incongruencia”, explicó Valencia.

En resumen, se han otorgado más de 370 millones de trámites y servicios digitalmente de 2013 a la fecha. La app del IMSS es una de las más descargadas en el país y la número uno del sector público (cinco millones de descargas), a pesar de que apenas data de fines de 2016, mientras que la página web es el sitio de salud digital más visitado en todo México.

Pedro Valencia, Pedro Valencia Santiago, director de Innovación y Desarrollo tecnológico del IMSS
“No estábamos listos para la modernidad digital o para un eGob con servicios en línea. Nuestros sistemas tenían 20 años o más”, Pedro Valencia Santiago, director de Innovación y Desarrollo tecnológico del IMSS. Fotografía y registro audiovisual: Fernando Canseco.

Razones de peso

Emprender cambios de tal envergadura partió de una fuerte motivación: en el 2012 el IMSS se encontraba en quiebra. Su endeudamiento anual era de $23,000 millones de pesos. El resultado del ejercicio en ese año fue de –666,219 millones de pesos. Para el saneamiento de la institución se tomaron distintas medidas: el rescate financiero; calidad y calidez de los servicios; y la simplificación y digitalización de trámites.

“IT fue parte de la estrategia y nos permitió entrar con ese impulso para hacer la transformación, mejorar la atención y reducción de tiempos de espera y generar ahorros. El doctor Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, estuvo aquí hace un mes para hacer un estudio del IMSS y reconoció su avance”, comentó Valencia.

En efecto, a partir de 2013 se tomaron medidas de estricta disciplina financiera para acortar la brecha entre ingresos y gastos. Luego de avanzar en ese sentido, finalmente se obtuvieron dos años consecutivos de superávit en 2016 y 2017. En el lustro referido se obtuvo un crecimiento acumulado de 22.3%. En su informe sobe la situación financiera y riesgos 2017-2018 se declara: “De continuar con la disciplina presupuestal y la tendencia en la eficiencia y eficacia de los procesos, el uso de la reserva del Seguro de Enfermedades y Maternidad podría dar viabilidad al IMSS hasta el año 2030”.

Desde el punto de vista de Valencia, el mayor reto fue “como siempre” la administración del cambio, convencer a la gente a sumarse y dejar de lado intereses personales por el bien común.

“Muchas de estas herramientas son usadas por gente que tenía años trabajando con métodos tradicionales. Pudimos sumar voluntades. El instituto es tripartito, conformado por obreros, patrones y Gobierno. He tenido que predicar el evangelio digital a todos los niveles: subdelegaciones, delegaciones, donde quiera que haya ventanillas, y hablar con el líder sindical para que el cambio diera resultados”, abundó el ex CIO de la Secretaría de Salud y primer CISO de la Secretaría de Hacienda.

Cuidados preventivos

Una de las grandes promesas del sexenio anterior en materia de salud fue la implementación del expediente clínico electrónico. En este aspecto, Valencia afirmó que el IMSS ya cuenta con 60 millones de expedientes y es la institución más avanzada en su aplicación, aunque reconoció que no es todavía posible que el derechohabiente tenga la portabilidad de este y pueda interoperar con el ecosistema de salud en general.

“El expediente abarca muchos aspectos. Hoy atiende consulta externa y no está implementado en todo el país. Requiere la buena voluntad de la parte médica, que adecuen sus procesos en cada unidad para la adopción del expediente. Usarlo cambia el modelo, de la operación manual a la digital y eso requiere acuerdos con el área”, explicó Valencia, quien estudió Sistemas Computacionales en su natal estado de Veracruz.

Como consulta externa, el expediente electrónico hoy incluye ginecología, pediatría y oncología, pero falta atención hospitalaria y urgencias, entre otras, para abrazar todas las áreas. “Se requieren terminar de implementarlo a nivel nacional y digitalizar otros espacios de la atención médica”, reconoció.

Con todo, ya se está utilizando el expediente para aplicar inteligencia en términos de salud. Con la calculadora “CHKT en Línea”, un cuestionario avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se pueden identificar los riesgos de cáncer de mama, próstata, diabetes e hipertensión, con lo que se invita al paciente a realizar una revisión preventiva.

Empezamos a actuar en un modelo preventivo de enfermedades crónico-degenerativas y comenzó a descender la tasa. Era imperativo trabajar en eso y la tecnología juega un rol muy importante. Sumado a eso, la riqueza de datos clínicos del IMSS la estamos explotando con analíticos para crear modelos de salud con base en antecedentes y llamar a los pacientes para que se chequen.

En un futuro cercano, Valencia espera que el instituto sea capaz de comenzar a utilizar sensores portátiles o wearables, para tener acceso en tiempo real a los datos biomédicos de los usuarios y con ello ser capaces de predecir marcadores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial o el nivel de azúcar en la sangre. “Dentro del modelo financiero esa es de las cosas que más le cuestan al instituto, las enfermedades crónico-degenerativas. Sin duda, es el desafío más grande que tiene por delante la medicina y en lo que las nuevas tecnologías pueden hacer grandes contribuciones”, afirmó Valencia convencido.

Es de esperarse que el IMSS no pierda el empuje y la visión mostradas hasta ahora, se concluyan tareas pendientes como el expediente electrónico, continúe el avance de la estrategia de universalización para atender la demanda insatisfecha y se adopten la inteligencia de datos y las tecnologías emergentes.

Fotografías y registro audiovisual: Fernando Canseco.

Mónica Mistretta

Mónica es fundadora, presidenta y directora general de Netmedia. Su trayectoria periodística inició en la revista Expansión. Ha sido editora y creadora de publicaciones especializadas en IT durante más de tres décadas. Escribe su columna “Contraseña” desde inicios de la década de los 90, misma que sigue vigente en su blog personal. Ha sido conductora, moderadora y conferencista en múltiples foros de la industria, y ha entrevistado a decenas de líderes de las principales compañías del medio.

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