Al hablar de sus planes de digitalización ante banqueros, la presidenta Claudia Sheinbaum fue clara: “Nuestro objetivo es que este año hagamos obligatorio el pago de las gasolinas y de las casetas de manera digital”.
Durante su participación en la 89.ª Convención Bancaria de la Asociación de Bancos de México el pasado 19 de marzo, la presidenta explicó que la medida permitirá potenciar los pagos digitales accesibles a fin de avanzar en la digitalización del país a través de muchos otros esquemas.
El objetivo de Sheinbaum es ambicioso. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), aproximadamente 90% de las transacciones menores a $500 pesos en México todavía se realizan en efectivo. En el caso de las casetas, por ejemplo, la mayoría cobran por un viaje individual menos de ese monto para automóviles, salvo en tramos largos o muy específicos.
Además, 52% de la población adulta reporta que los establecimientos en su zona de residencia todavía no aceptan pagos digitales (“nunca” o “casi nunca”). Esta brecha se agudiza en las localidades rurales (menores a 15,000 habitantes), donde apenas 11.7% de los usuarios percibe que puede pagar con medios electrónicos en todos los comercios.
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Gasolinerías, un despliegue agresivo
Si tan solo se consolida la obligatoriedad del pago digital de gasolinas en 2026, representaría uno de los despliegues de infraestructura de pagos más agresivos en la historia reciente.
Datos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), señalan que en el país operan más de 13,600 estaciones de servicio. El mayor reto es para Petróleos Mexicanos (Pemex) que mantiene la red más amplia con aproximadamente 7,000 estaciones bajo su bandera. Aunque su modelo se basa en franquicias operadas por terceros.
Entre privados, que suman más de 6,000, el desafío es menor, pues existen más de 340 marcas distintas que deberían reforzar sus esfuerzos para aceptar pagos digitales.
Un análisis de febrero 2026 del sitio especializado Surtidores Latam sobre pagos en estaciones de servicio, indica que alrededor de 35% de las transacciones en puntos de venta en México aún se realizan en efectivo, especialmente en montos bajos y en localidades menos bancarizadas.
La infraestructura
Sin embargo, el problema no radica en el operador, sino en la infraestructura. En la mayoría de las gasolineras del país se aceptan pagos con tarjeta, pero en zonas rurales y tramos secundarios hay mayor uso de efectivo, debido no solo a menor bancarización, sino a falta de conectividad.
De acuerdo con el Banco de Información de Telecomunicaciones (BIT) y Mapas de Cobertura Móvil 2025 del extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), 22% de los tramos de la Red Carretera Federal —que conectan principalmente zonas rurales y comunidades aisladas— presenta “silencio digital”‘ o cobertura de datos (3G/4G/5G) nula o intermitente, lo que imposibilita la validación de transacciones bancarias en tiempo real en aproximadamente 2,100 puntos de interés económico, incluyendo estaciones de servicio.
La cobertura intermitente o nula también afecta a los pagos digitales en casetas.







