Flex anunció ante la presidenta Claudia Sheinbaum, el 16 de abril, una inversión de $1,000 millones de dólares (mdd) a 2028 para el desarrollo de centros de datos de inteligencia artificial (AI). La empresa prevé la creación de 5,000 nuevos empleos especializados.
Al participar en la conferencia mañanera, el director de Desarrollo de negocios y Asuntos gubernamentales de Flex, Guillermo del Río, aseguró que es la inversión más grande que la compañía ha hecho en México. En los últimos 10 años, ha invertido $2,300 millones de dólares.
La firma multinacional de fabricación avanzada y servicios de ingeniería, antes conocida como Flextronics, diseña, fabrica y gestiona la cadena de suministro de productos electrónicos.
En 2001, adquirió la planta de Xerox en Aguascalientes y desde entonces se ha consolidado como fabricante electrónico en México, donde emplea en la actualidad a 40,000 personas.
La compañía originaria de Singapur tiene ocho plantas en el país: cinco en la frontera (Tijuana, Baja California; Reynosa, Tamaulipas; Juárez, Chihuahua, y San Luis Río Colorado, Sonora), tres en el centro, así como un Centro de Experiencia del Cliente en Guadalajara (Jalisco).
Los $1,000 mdd de Flex refuerzan a México como un hub de nearshoring avanzado, fortaleciendo los polos de Chihuahua, Jalisco y Aguascalientes como fábricas de hardware de última generación para centros de datos y AI. Sheinbaum consideró que “es una inversión muy importante en México”.
Si bien no se han formalizado vínculos directos con el Plan Sonora o el Corredor Interoceánico, el proyecto se inserta en un contexto macroeconómico donde la conectividad logística y la infraestructura energética del país se vuelven activos estratégicos para la cadena de suministro global de servidores y centros de datos.
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Flex, para su inversión en México, requiere energía
El anuncio de Flex se suma a otros movimientos masivos en el sector, como la inversión de 4,800 mdd de CloudHQ en Querétaro, lo que refuerza la narrativa de que la infraestructura de centros de datos se está posicionando como un nuevo motor de la economía digital en el país.
El director de Desarrollo de negocios y Asuntos gubernamentales de Flex explicó que su expansión en México se debe “al crecimiento que se está viendo, principalmente en telecomunicaciones”.
Pero advirtió que la clave para su ejecución será la energía. “Estos equipos demandan muchísima”, comentó para hablar del crecimiento de sus capacidades. “Vamos a consumir siete veces lo que consume el puerto de Manzanillo; esa es la energía que se está demandando para la prueba de estos equipos muy sofisticados”.
México, en el top de manufactura para data centers de AI
Al hablar de la “manufactura muy avanzada” que desarrollará Flex en México, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, detalló que la inversión creará empleos en Guadalajara, Chihuahua y Aguascalientes.
“Genera una red de proveeduría muy amplia”, dijo Ebrard, quien añadió que este tipo de inversiones “hace que México tenga un mejor lugar en manufactura avanzada. Estamos en el top seis del mundo para todo lo que es centros de datos e inteligencia artificial. Por eso es muy importante”.
Aunque Flex no ha revelado aún las especificaciones técnicas detalladas —como los niveles de Tier, el PUE o la arquitectura de redundancia específica—, el despliegue de centros de datos para AI en México suele alinearse con estándares de alta criticidad, como Tier III o Tier IV del Uptime Institute, que buscan disponibilidades cercanas a 99.982% (Tier III) o hasta 99.995% (Tier IV).
Esta redundancia y eficiencia son estratégicas para el procesamiento de cargas de trabajo de inteligencia artificial que exigen alta tolerancia a fallas y alto rendimiento energético, aunque la disponibilidad real depende también del diseño y operación de cada instalación.
Fabricación de servidores de AI y cadena de suministro local
Del Río abundó en que producir este tipo de productos “es muy complejo”, ya que requiere traer materiales de todo el mundo. “Estamos buscando manufacturar en México lo más que se pueda, es clave el desarrollo de proveeduría”, señaló.
Como ejemplo, indicó que tanto los metales, como los plásticos necesarios ya se hacen en el país, aunque para lo electrónico aún se depende del exterior.
“Una tarjeta que va, por ejemplo, en un servidor de inteligencia artificial trae 30,000 componentes. Y se ponen una serie de servidores, se arma como un refrigerador que procesa mucha información”.
Y agregó: “Nosotros traemos de todo el mundo, pero aquí lo importante es que tengamos control sobre las cadenas de suministro, que podamos desarrollar lo más que se pueda en el país y seguir buscando no depender de una sola fuente, sino tener diferentes opciones”.
Aunque los detalles sobre incentivos fiscales específicos permanecen bajo reserva corporativa, la operación cuenta con el acompañamiento institucional de la Secretaría de Economía, en el marco de una estrategia de fortalecimiento de la proveeduría local y de la consolidación de México como centro de manufactura de componentes críticos para la economía digital.







