OPINIÓN AI

La AI está aprendiendo a decir que no y poner límites



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La tecnología RAG conecta los modelos de lenguaje con datos verificables para evitar respuestas inventadas y respaldar cada decisión corporativa.

Publicado el 22 jul 2026

Francisco Larez

VP para América Latina y el Caribe de Progress



Ejecutivo interactuando con interfaz digital que muestra la tecnología RAG para la reducción de alucinaciones con RAG en AI.
Crédito: Archivo ShutterStock

Puntos clave

  • Las alucinaciones suceden cuando la AI inventa respuestas convincentes; por ejemplo, atribuir una cita falsa a una conferencia en la UNAM.
  • La RAG consulta fuentes dadas (archivos, políticas, reportes) y opera en tres fases: recuperación, razonamiento y generación, priorizando evidencia.
  • Con recuperación de alta calidad la RAG reduce las alucinaciones 50–80% y obliga a responder ‘No encontré evidencia‘, mejorando honestidad y colaboración humano-máquina.
Resumen generado por IA

En la actualidad, usamos la inteligencia artificial (AI) para resumir reuniones, responder preguntas y analizar documentos. El problema es que muchas veces asumimos que si responde con seguridad, entonces debe tener razón.

Supongamos que le preguntamos a un modelo grande de lenguaje (LLM): “¿Qué se dijo sobre inteligencia artificial en una conferencia de la UNAM?” Podría responder algo completamente convincente: “Durante una conferencia en marzo de 2025, uno de los especialistas afirmó que México liderará América Latina en AI educativa”.

Suena real, el tono es correcto incluso parece una cita textual. Sin embargo, tal vez esa conferencia nunca ocurrió, la frase jamás fue pronunciada, se dijo en otro evento, o la AI mezcló distintos artículos y construyó una respuesta “probable”.

Este es uno de los grandes problemas actuales de la inteligencia artificial: las alucinaciones. Cuando no tiene información suficiente, muchas veces no dice “no sé”, sino que intenta completar los espacios vacíos con algo que suene coherente.

¿Qué es RAG y cómo funciona?

Ahí surge el concepto de generación aumentada por recuperación (RAG), que empieza a cambiar la manera en que usamos la AI en las organizaciones.

En vez de confiar solamente en su memoria estadística; es decir, en patrones aprendidos de internet, la herramienta consulta fuentes que le fueron dadas específicamente como archivos, contratos, políticas internas, artículos, reportes o bases de conocimiento.

Entonces, primero busca evidencia y después responde. El proceso tiene tres etapas principales: recuperación, razonamiento y generación.

La primera etapa es la más importante. El sistema busca información específica dentro de bases de conocimiento, misma que se convierte en la única realidad disponible para el modelo en esa interacción.

Después aparece el razonamiento, donde la AI interpreta y organiza la información encontrada. Y finalmente llega la generación, que transforma ese análisis en una respuesta escrita en lenguaje natural.

Lo más importante es que el modelo solo puede trabajar con lo que recuperó previamente. Si determinada información no aparece en la búsqueda inicial, entonces para la IA simplemente no existe.

En otras palabras, es un proceso parecido al que haría una persona responsable en una reunión de trabajo. En lugar de improvisar, abre la carpeta correcta, revisa los documentos y recién ahí contesta. Ese cambio es importante porque introduce algo que durante mucho tiempo faltó en la inteligencia artificial: la capacidad de poner límites.

Menos inventos, más evidencia verificable

Con RAG, si el sistema no encuentra información sobre una conferencia en la UNAM, entonces no debería inventarla. Debería responder algo como: “No encontré evidencia suficiente para confirmar esa información”. Una respuesta sencilla, pero mucho más útil que una inventada.

De acuerdo con el AI Hallucination Rate Benchmarks 2026, las herramientas de RAG con buena recuperación tienen una reducción de alucinaciones de entre 50% y 80% en consultas fácticas cuando la recuperación es de alta calidad.

El problema de muchas herramientas actuales no es solamente que se equivocan, sino que se equivocan con seguridad y cuanto más natural y sofisticada se vuelve la AI, más difícil resulta detectar cuándo está inventando.

RAG intenta cambiar esa dinámica. En vez de apoyarse únicamente en probabilidades estadísticas, obliga al sistema a fundamentar sus respuestas en evidencia concreta. Si no hay evidencia, no debería haber afirmación.

Esta tecnología vuelve a la AI más honesta y la obliga a trabajar sobre información verificable en lugar de completar huecos con probabilidades.

Eso cambia la relación que tenemos con estas herramientas porque el verdadero avance de la inteligencia artificial se va a dar cuando pueda trabajar a la par con los humanos y eso implica mostrar de manera transparente su ignorancia.


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