El creador del modelo Zero Trust, John Kindervag, propuso un cambio en la forma en que las organizaciones gestionan la seguridad de su red: pasar de la administración de políticas mediante listas de reglas a una representación basada en grafos que permita visualizar los flujos de comunicación y definir controles sobre ellos.
Durante su participación en una videoconferencia de Illumio, el evangelista principal de la firma desde 2023 vinculó esta propuesta con una de las dificultades de llevar Zero Trust a la infraestructura: la identificación de los flujos de comunicación y la aplicación de políticas de seguridad sobre ellos mediante procesos que, hasta ahora, requerían una constante intervención manual.
“Los defensores piensan en listas donde vamos de arriba hacia abajo y miramos todo el tráfico. Pero debemos pensar en grafos, y en eso es en lo que nos estamos enfocando”, explicó Kindervag.
De acuerdo con el analista de ciberseguridad, al utilizar la teoría de grafos —una rama de las matemáticas que representa relaciones mediante nodos y enlaces— es posible visualizar cada flujo individual y escribir políticas contra cada uno de ellos.
“Esto nos da la capacidad de hacer lo que los líderes militares han hecho durante miles de años: mirar un mapa y saber dónde poner sus defensas, saber dónde atacar, dónde defender y hacia dónde moverse”, comentó.
Técnicamente, esta aproximación propone sustituir la evaluación secuencial de reglas de red por un modelo donde la infraestructura se representa mediante nodos y enlaces. De este modo, la visualización de las conexiones permite identificar cómo interactúan los sistemas y sobre qué flujos deben aplicarse las reglas de protección.
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Fallo del control perimetral tradicional
Al detallar las razones para modificar este esquema, Kindervag cuestionó la arquitectura de ciberseguridad tradicional que concentra las defensas en los bordes de la red.
“Ponemos nuestros controles en el perímetro o en el endpoint, lo más lejos posible de donde deberíamos, lo que crea una superficie de ataque secundaria que llamamos la red interna, que es donde ocurre el tiempo de permanencia del atacante (dwell time)”, explicó.
En su visión, cuando los controles se sitúan únicamente en los extremos, se genera un espacio interno donde los atacantes pueden permanecer antes de que la organización detecte la intrusión.
La propuesta de mapas de flujos busca reducir ese margen de maniobra otorgando visibilidad y capacidad de control dentro del propio microperímetro.
De procesos manuales a cartografía automatizada Para implementar esta arquitectura, Kindervag recordó los pasos de su metodología para desplegar Zero Trust: definir la superficie de protección (protect surface), mapear los flujos de transacción, diseñar la arquitectura, establecer las políticas y monitorear el entorno.
Y destacó que las fases iniciales de este proceso han dejado de ser tareas aisladas y artesanales. “Tradicionalmente tenía que hacer esto en dos procesos separados y de forma muy manual. Ahora está automatizado. Por eso elegí venir a Illumio: por la capacidad de mapeo, que me muestra cuál es la superficie de protección“, señaló.
El objetivo de esta automatización es reducir el universo de análisis a lo que Kindervag denomina la protect surface: los recursos críticos que una organización debe priorizar para su protección —como datos sensibles, aplicaciones clave o servicios esenciales como Active Directory— en lugar de intentar segmentar toda la infraestructura de manera simultánea.
Kindervag sostuvo que esta evolución metodológica busca hacer la arquitectura accesible para los equipos operativos del día a día. “Cualquiera con conocimientos básicos de ciberseguridad o capacidades básicas de redes no tendrá absolutamente ningún problema” para desplegar el modelo, aseguró.
Contención de brechas en México
La propuesta metodológica de Zero Trust coincide con un cambio en las prioridades de las organizaciones mexicanas en materia de ciberseguridad: pasar de una estrategia centrada principalmente en evitar las intrusiones a otra que también busca limitar el alcance de una brecha cuando la prevención falla.
Durante el encuentro, el vicepresidente de Ventas para América Latina de Illumio, David Singer, destacó que las organizaciones locales están modificando su estrategia histórica basada casi exclusivamente en barreras perimetrales preventivas.
“Las empresas en México están entendiendo que la prevención ya no es suficiente. La conversación en las juntas directivas ha pasado de ‘cómo evitamos que entren’ a ‘cómo garantizamos que, si alguien logra entrar, no pueda moverse hacia nuestros sistemas críticos ni detener la operación del negocio'”, afirmó Singer.
Este cambio de enfoque —priorizar la contención del movimiento lateral además de la protección en el borde— coincide con la demanda que Illumio está observando en sectores de alta transaccionalidad.
“El mercado de México ha sido sumamente estratégico para nosotros.El año pasado logramos un crecimiento de más de 300 % en el país”, puntualizó Singer, señalando que esta aceleración para la compañía está siendo impulsada principalmente por instituciones de los sectores financiero, retail y Gobierno.






