Biometría para potenciar la inclusión financiera

Por Gabriel Bravo, Director Comercial de VU México

La pandemia aceleró de manera exponencial los procesos digitales, ya sea apresurando la migración de aquellos que todavía se rezagaban en lo analógico u optimizando a los que ya eran impulsados previamente por los avances tecnológicos. El cada vez más extendido uso de la biometría en múltiples industrias es una prueba de esta aceleración.

La tecnología biométrica se basa en la obtención, cuantificación y cotejo de características únicas de cada individuo, con el fin de validar su identidad. Así se evalúan las huellas dactilares, la voz, la retina, o los rasgos faciales, entre otros. Su uso otorga un nivel de seguridad, un método para agilizar procesos y un valor agregado a las propuestas comerciales de todo tipo de negocios e instituciones. Un ejemplo de su importancia es la migración actual de los pasaportes tradicionales hacia los digitales.

Aunado a estas ventajas, un proceso de identificación biométrica contribuye a que entidades comerciales y todo tipo de instituciones tengan la facultad de expandir sus servicios a más personas, con diferentes perfiles y llegar a nuevas y diversas comunidades, las cuales probablemente eran ajenas a los procesos financieros por falta de una infraestructura tradicional en su entorno.

Gracias a esta oportunidad de inclusión financiera sin precedentes, los usuarios pueden tener control sobre sus datos y el proceso es más simple y ágil que nunca, debido a que es realizado de forma remota y no se necesitan requisitos burocráticos mayores. Los pagos, gestiones de cuentas, transmisión de información para servicios, entre otras operaciones y gestiones, se pueden realizar de forma instantánea, sin ningún tipo de intermediarios o documentos físicos.

Según datos del INEGI, sólo el 68% de la población tiene acceso a algún servicio financiero. En contraste, aproximadamente el 72% de la población tiene acceso a internet. Este porcentaje se incrementa de forma lenta pero constante, e implica potencialidades como el poder acelerar la activación de la autenticación de identidad digital, hasta que eventualmente todos los sectores de la población puedan beneficiarse de ella.

Los avances tecnológicos deben servir a propósitos específicos pensados para solucionar de forma integral las problemáticas que se originen en todos los sectores de la población, contribuyendo a una integración social integral.

El camino de la inclusión financiera aún es largo, pero la eliminación de la brecha parece ser —lentamente— cada vez menor, y en gran parte es gracias a los avances tecnológicos. Realmente, la solución puede estar enfrente de nuestra cara.

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