Saber que se tiene un backup de los datos de la organización da confianza y seguridad ante posibles fallas de hardware, ciberataques, errores humanos o incluso, en caso de que se presente un desastre natural.
No solo se siente que la protección de la información está garantizada, también que se tiene una herramienta muy útil de gestión empresarial y que los propios sistemas son resilientes.
McKinsey señala que la resiliencia se ha vuelto un imperativo estratégico, no una línea defensiva. Se estima que cuando una empresa de gran tamaño no tiene disponible su infraestructura IT, eso puede llegar a costarle más de $300,000 dólares por hora.
Pero, ¿qué sucedería si a pesar de tener backup, no se verifica periódicamente que pueda abrirse y usarse para restaurar los datos? Sería una auténtica pesadilla.
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Anticiparse al desastre
Probar regularmente los backup permite verificar la integridad de los archivos guardados para comprobar que no estén dañados, incompletos o corruptos. Así mismo, ayuda a identificar a tiempo si hubo fallas en el proceso de copiado antes de enfrentar un desastre real.
Otra razón para hacer pruebas frecuentes del backup es asegurar los tiempos de respuesta para restaurar la operación sin demoras graves en caso de ser necesario.
La norma ISO/IEC 27001 es un estándar internacional al que se puede recurrir para identificar, evaluar y mitigar amenazas a los datos físicos y digitales con un “sistema de gestión de la seguridad de la información” (SGSI).
Un breve checklist
A continuación se enlistan cuatro maneras de probar los backup empresariales:
1. Hacer pruebas de restauración en las que se seleccionen aleatoriamente archivos de la copia de seguridad y se restauren en una ubicación diferente. Aquí es necesario verificar que los archivos restaurados sean iguales a los originales.
2. Usar herramientas de prueba automatizadas. Hay soluciones de backup que incluyen funciones de prueba. Con esto es posible hacer una verificación automática de la integridad de las copias de seguridad y darse cuenta si existe algún problema. Este tipo de herramientas suelen ofrecer análisis e informes detallados de la situación.
3. Simular la problemática, como intentar restaurar los datos desde la copia de seguridad para arreglar un supuesto disco duro dañado o responder a una falla del sistema. Este tipo de ejercicios ayuda a evaluar la eficacia de los propios procedimientos, como se ha dicho previamente en este espacio, pues “permite observar qué sucede en los equipos, e incluso es una oportunidad para elegir las herramientas adecuadas para responder y reaccionar” ante este tipo de situaciones.
4. Probar copias de seguridad en la nube para prever diferentes escenarios de recuperación. Por ejemplo, si se tiene un backup en la nube de las estaciones de trabajo, se puede intentar restaurar los archivos en un nuevo dispositivo; también puede trabajarse con la restauración de datos del servidor o la red en sucursales ubicadas en diferentes oficinas o ciudades y así garantizar que están configuradas correctamente funciones como la inmutabilidad.
La verificación periódica de los backup ayuda a la organización a comprobar la integridad de los archivos de respaldo y detecta corrupción o daño en los datos. También es importante revisar los registros de copias de seguridad para percibir errores o advertencias que indiquen problemas en el proceso de copiado.
Tener un backup que nunca se prueba es un riesgo invisible, porque se asume que los datos están seguros, pero ese respaldo podría fallar cuando más se necesite.






