La inteligencia artificial (AI) ha transformado la velocidad y la escala de los ciberataques dentro de las organizaciones, las cuales se enfrentan una marcada asimetría entre las amenazas automatizadas que operan en cuestión de minutos y los procesos de remediación internos que aún dependen de ciclos semanales o humanos.
A convocatoria de Netmedia, casa editorial de IT Masters Mag, para una nueva reunión de su IT Masters Club en Monterrey, con el apoyo de Tenable, 11 líderes IT de grandes organizaciones en el norte del país analizaron los desafíos impuestos por la AI en la gestión de riesgos.
Entre los temas abordados, se discutió la urgencia de reducir los tiempos de remediación de vulnerabilidades frente a ataques que ahora operan a velocidad de máquina, así como la preocupación colectiva por el fenómeno del shadow AI.
Coincidieron, ante el riesgo de la fuga de datos críticos, la necesidad de una cultura de concientización sobre este tema, así como la implementación de estrategias de contención automatizada.
El gerente de Canales para México de Tenable, Javier Salazar, reflexionó sobre cómo la inteligencia artificial es empleada tanto por ciberdelincuentes como por usuarios, concluyendo que la clave está en aprovechar la tecnología para automatizar y fortalecer la defensa corporativa.
“Al final son dos caras de la misma moneda. [La AI] ya está fuera, ya la traen los atacantes, los usuarios, que siempre son el eslabón más débil”, comentó al tiempo que añadió: “Sirve para muchísimas cosas que antes nos consumían mucho tiempo y si lo hacemos bien igual y que juegue a nuestro favor”.
La directora ejecutiva de Netmedia, Pía Mistretta, como punto de partida afirma: “Si el atacante opera en minutos y nosotros seguimos parchando en ciclos mensuales, pues estamos jugando en relojes distintos. La inteligencia artificial puede detectar en segundos, pero nosotros seguimos tardando días o semanas en corregir”.
Índice de temas
Tiempo real vs. tiempo de remediación
Para abrir el debate y evaluar la situación de los asistentes, Mistretta realizó un sondeo instantáneo sobre ¿cuál es el tiempo promedio real de remediación (MTTR) de un activo crítico en su organización?
La mayoría de los participantes (88%) respondieron que tardan de entre 24 a 48 horas, desde identificar el incidente, comunicarlo con el personal especializado, hasta tomar medidas de remediación.
El primero en tomar la palabra fue el director de Tecnología e Información de Servicios Operacionales Benavides, Homero Padilla, quien reconoció que en su caso tarda de entre tres a siete días.
“En la parte de contención ahí te encuentro que andamos bastante bien, pero en la parte de remediación creo que siempre hay un área por trabajar”, señaló.
Por su parte, el director de Medios de pago y Datos de Banregio Grupo Financiero, José Alfredo Pequeño, señaló que, en el sector financiero, aunque se actúe con celeridad, es una ilusión pensar que la remediación se logra presionando un botón de forma 100% automatizada, requiriendo análisis humano experto e ingeniería social.
“Muchas veces en los ataques no es tan fácil saber exactamente qué fue, qué tienes que parchear… y cuando es ingeniería social, como bien dices, está peor”, señaló.
El director de IT de Cuprum, Mario Antonio García, explicó que en su caso si un activo ha sido catalogado previamente como crítico, la desconexión es inmediata para que se active un plan de continuidad de negocio para mantener operando la empresa mientras se realiza la investigación técnica.
“Como es un activo previamente marcado como crítico, pues puede ser que tengas algún tipo de contingencia o business continuity plan que te permita continuar las operaciones de negocio mientras estás haciendo esa desactivación”, mencionó.
El subdirector Desarrollo de servicios y Soluciones de ciberseguridad para América Latina de Ikusi, José Luis Ponce, enfatizó la necesidad de contener primero el incidente antes de investigar la causa y advirtió sobre el peligro de automatizar actualizaciones sin prevalidarlas en ambientes controlados, ya que un parche defectuoso podría interrumpir el core business de la empresa.
“Primero vas a la contención y posteriormente vas a ver qué causó ese problema, ese incidente. Necesitas asegurar que lo que vas a actualizar pues no va a ser contraproducente con lo que ya está funcionando, tienes que validar muy bien el tema de la prevalidación en ambientes más controlados antes de llegar a producción”, detalló.
Exposiciones críticas y los factores que impiden actuar rápido
Más tarde, Mistretta preguntó a los participantes qué suele impedir que se resuelva con la velocidad necesaria cuando se identifica una exposición crítica. La mayoría (56%) votó por “depende de demasiados equipos o procesos”, sobre otras opciones como la competencia con múltiples prioridades o la incapacidad del negocio para asumir el impacto operativo.
El CIO para México y Perú de GM Financial de México, Heriberto Landetta, explicó que muchas de las veces la toma de decisiones termina siendo una estructura piramidal. Es decir, se reúnen con el equipo de seguridad y desarrollo de infraestructura, acción que desata discusiones muy técnicas y burocráticas que frenan la velocidad de decisión mientras el negocio presiona por seguir otorgando créditos
“Nos metemos todos a un war room y empezamos a platicar. Sí hay una lucha de opiniones, se vuelve de pronto en un trabajo árduo, un tanto burocrático para poder estar muy convencido de una toma de decisión”, comentó.
En su oportunidad, el director de IT de Trayecto, Hernán Guerra, apuntó que para él existen prioridades compitiendo y destacó que en su industria (transporte y logística) aislar un sistema para parchear puede detener la facturación, por lo que Dirección General termina ponderando el riesgo financiero contra el ciberriesgo.
“El impacto de no facturar un día son como 50 millones [de pesos], entonces…pues mejor síguele cómo estás, esa es la prioridad y me queda bien claro es que siempre es pues que la empresa siga funcionando”, mencionó.
Para el director de IT de Dollar General, Francisco Javier González, al formar parte de una empresa global, la remediación requiere interactuar con los equipos de seguridad en Estados Unidos y proveedores de software SAS, lo cual añade múltiples actores a la toma de decisiones.
“Sabemos en el proceso que tenemos que interactuar con ellos, además de proveedores, tenemos de servicio SAS. Todo eso comienza a complicar un poquito el que son varios actores con los que tendríamos que tocar base”.
Padilla, de Benavides, destacó que en su organización el área de ciberseguridad tiene “las llaves del reino” para apagar sistemas inmediatamente ante una amenaza crítica. La fricción con el negocio no ocurre en el corte inicial, sino al momento de definir la ventana de tiempo para aplicar la remediación definitiva.
“El responsable de seguridad puede hacer lo que quiera, lo que vea necesario activa: da el trancazo, luego pregunta y pide permiso. Es una claridad que tenemos acá de a ver, estoy viendo una bronca, cierro la llave y háganle como quieran”, explicó.
El director de IT y CX de Promotora Ambiental, Fernando Casas, argumentó que cuando surge un incidente es casi imposible dimensionar el alcance real en los primeros minutos. “Primero es: apaga todo y después averiguas y recuperas. Tienes que pecar de exagerado y apagar o detenerlo todo porque en una de esas, realmente estás mucho más impactado a lo que estás viendo en primera instancia”, dijo.
García, de Cuprum, señaló que la dependencia de terceros; es decir, proveedores que exigen levantar tickets para parche, retrasa la remediación. “Tienes que pasar por procesos de tickets, no tuyo, sino del tercero para poder levantar el servicio […] entras en un war room y empieza el finger pointing, el proceso de remediación es largo”, destacó.
Landetta, de GM Financial de México, explicó que para conciliar la postura con el negocio, se establecen periodos de congelamiento una semana antes de cierres contables o de ventas, por lo que está prohibido modificar servidores o instalar parches salvo exista una amenaza inminente.
En ese sentido, el director regional de AI de Chubb Seguros México, Rafael Sánchez, destacó que al ser la aseguradora global en ciberseguridad, no pueden permitirse ser vulnerables, por lo que tienen que establecer protocolos estrictos para aislar y remediar de inmediato sin importar el impacto en facturación.
“¿Cómo podríamos nosotros vender un seguro de ciberseguridad si nosotros somos vulnerables? De nuestro lado toca apagar, no importa a qué le pegas, y remediarlo”, dijo.
Pequeño, de de Banregio, respaldó la necesidad de cortar el servicio inmediatamente, precisando que la complejidad real se traslada a la remediación de fondo cuando se requiere modificar el código de las aplicaciones.
“Lo apagas [pero] cuando se complica es dependiendo de lo que fue. Algunas veces hay que modificar aplicaciones y modificar el proceso de evolución. Eso complica el asunto”, indicó.
Salazar, de Tenable, concluyó remarcando la importancia de actuar con anticipación para no tomar decisiones apresuradas bajo la presión de un barco que ya se está hundiendo. “Lo que buscamos es anticiparnos, cuando se detecta una exposición poder reaccionar rápido […] ya no se vale decir ‘se está hundiendo el barco’, pero ya le está entrando agua”.
La paradoja de los sistemas legados
El debate giró en torno al alcance real de una amenaza cibernética, si un atacante toma el control de un servicio de inteligencia artificial o una API expuesta en la nube.
Los participantes hablaron de la vulnerabilidad de sus sistemas, el impacto del factor humano y las estrategias de aislamiento de la infraestructura crítica a partir de una tercera pregunta: si un atacante toma control de un servicio de IA o API en su nube hoy, ¿hasta dónde podría moverse?
La mayoría (78%) señaló que “a un par de entornos secundarios pero aislados”, pero durante la discusión varios líderes reconocieron que existe una incertidumbre sobre el alcance real.
A nivel interno, detalló Landetta, de GM Financial de México, la financiera cuenta con múltiples capas de protección que han evitado brechas directas. No obstante, señaló que sufren un fuerte impacto reputacional.
“Hasta ahora no nos hemos visto vulnerados [aunque] de pronto ya duplicaron los sitios web o envían —están muy de moda— videos en AI. De pronto ya te encuentras en WhatsApp, videos de alguien en algún distribuidor. Roban la identidad, logos, fotos… Como compañía no la sufrimos, pero sí caen los clientes y te exponen públicamente”, compartió.
Casas, de Promotora Ambiental, sostuvo que afirmar que un atacante no llegaría “a ningún lado” —refiriéndose a la respuesta de la pregunta— es demasiado arriesgado, ya que el impacto depende del nivel de acceso o privilegios que tenga la persona a la que le comprometan la identidad.
Sobre el tema, el gerente sénior de territorio comercial de Tenable, David Segura, advirtió sobre la rápida evolución de la AI y las API, citando el descubrimiento reciente en la infraestructura de un cliente que tenía instalado un servidor de API de inteligencia artificial (MCP Server) sin que el equipo supiera quién lo había colocado. “Estamos en un entorno de mucho cambio. El reto de la AI es cómo va avanzando”, señaló.
El CISO de Mitsui Soluciones de Infraestructura, Carlos Vicente Grajales, argumentó que al entrenar modelos de AI se les otorga el contexto del negocio y alertó que un atacante con dicho contexto puede no actuar de inmediato, sino dejar una “bomba de tiempo” para explotar o exponer a la organización más adelante.
El gerente de IT, Viakem, Juan Antonio García, coincidió en que los ataques suelen limitarse a sistemas secundarios, pero indicó que las actualizaciones automáticas y cambios de versión dificultan mantener una configuración perfecta. Ninguna empresa, afirmó, puede declararse blindada al 100%. “Lo que hay son herramientas de visibilidad para ver quién está pidiendo la información”, puntualizó.
Por su parte, Pequeño, de Banregio, explicó que los sistemas legados terminan siendo una ventaja porque están ultra aislados y es extremadamente difícil acceder a ellos. Señaló que en su empresa mantienen el core bancario inaccesible y colocan los servicios expuestos en entornos de prueba que se borran constantemente.
“Aquí es donde los sistemas legados se vuelven en buena onda porque es mucho más difícil entrar al sistema. Toda esa parte está extremadamente aislada. Nadie, incluso de IT, puede entrar. Hay demasiadas trabas”, mencionó.
Estrategias de gobierno ante la Shadow AI
Para terminar la mesa redonda y llegar a conclusiones, se habló sobre la prioridad para cerrar el desfase entre riesgo y capacidad de respuesta. La opción más votada fue “descubrir y gobernar el uso de shadow AI y cargas cloud expuestas“, seguida de “reducir tiempos de contención y automatizar la respuesta”.
Padilla, de Benavides, argumentó que su prioridad está en acelerar los tiempos de contención casi a tiempo real por encima de la remediación de fondo, mientras que García, de Viakem, profundizó sobre su propósito de acabar con el uso no autorizado de herramientas de inteligencia artificial.
“Siento que vivo en un constante juego del gato y el ratón para descubrir las nuevas herramientas que conectan los usuarios”, comentó.
Por su parte, González, de Dollar General, explicó que su meta es orquestar las herramientas y evitar delegar decisiones críticas a agentes de AI sin supervisión humana.
Enfoque con el que coincidió Grajales, de Mitsui, quien agregó que en los próximos meses se debe orquestar las tecnologías para fomentar la productividad sin comprometer la seguridad.
Sin embargo, Pequeño, de Banregio, reconoció que el control absoluto es imposible, “pero nos da tranquilidad a nuestro cerebro reptiliano”. En nuestro caso, dijo, “nos fuimos por la opción de cero confianza en los temas de seguridad”.
Guerra, de Mitsui, compartió que mantuvieron desbloqueadas todas las herramientas de inteligencia artificial para “darnos cuenta quién las estaba utilizando y qué era lo que usaban”. Al cerrarlas, encauzaron todas las peticiones a una asistente institucional llamada “Paola”. Sin embargo, admitió: “No podemos tapar el sol con un dedo”.
Casas, de Promotora Ambiental, abogó por encauzar a los usuarios más proactivos y creativos invitándolos a programas de capacitación en entornos controlados para convertirlos en embajadores de ciberseguridad.
Por su parte, García, de Cuprum, reflexionó sobre el valor de la ciberseguridad, señalando que aunque no añade valor directo por el que los clientes paguen más, la AI debe usarse para automatizar la defensa reduciendo el esfuerzo manual.
“El utilizar la AI a nuestro favor para poder automatizar muchos de los procesos de detección, de remediación (…) evita riesgos, pero no agrega valor al negocio”, indicó.
Valladares, de de Ruhrpumpen, compartió cómo la implementación de alertas automatizadas que detectan cuando un usuario intenta enviar un correo corporativo a su cuenta personal, pidiéndole reconfirmación disuasiva antes de notificar al CISO.
Los participantes concluyeron en que la inteligencia artificial es una tecnología que llegó para quedarse y que el reto de los líderes radica en equilibrar la balanza defensiva comprendiendo primero los casos de uso específicos del negocio.
Participantes
Fernando Casas González, director de IT y CX de Promotora Ambiental; Mario Antonio García Olvera, director de IT de Cuprum; Juan Antonio García Ramírez, gerente de IT de Viakem; Carlos Vicente Grajales Blasco, CISO de Mitsui & Co Soluciones de Infraestructura; Hernán Elionay Guerra Martínez, director de IT de Trayecto; Francisco Javier González Morales, director de IT de Dollar General; Heriberto Landetta Cabrera, CIO de México y Perú de GM Financial de México; Homero Padilla Cano, director de Tecnología e Información de Servicios Operacionales Benavides; José Alfredo Pequeño Contreras, director de Medios de pago y Datos de Banregio Grupo Financiero; Rafael Sánchez Silván, director regional de Innovación y Soluciones de negocio con AI, para América Latina de Chubb Seguros México, y Luis Francisco Valladares Palma, CIO global de Ruhrpumpen.






