La transformación digital del sector salud avanza con un ritmo distinto al de otras industrias. Mientras sectores como banca o comercio electrónico pueden adoptar nuevas plataformas con relativa rapidez, los hospitales operan en entornos donde cada decisión tecnológica interactúa con procesos clínicos críticos y con la seguridad directa de los pacientes.
En México, el mercado de salud digital proyecta alcanzar los $12,700 millones de dólares para 2034, con un crecimiento anual de 10.98%. En un país donde el gasto en salud respecto al PIB aún está por debajo de la media de la OCDE, la eficiencia que aporta la tecnología no es un lujo, sino la única vía para cerrar la brecha de infraestructura y optimizar recursos limitados.
En ese contexto, modernizar la tecnología hospitalaria no significa únicamente implementar nuevas aplicaciones. Significa rediseñar la arquitectura digital completa de la institución. Ese es el proceso que atraviesa el Centro Médico ABC, con 130 años de historia y reconocido como uno de los hospitales privados más relevantes de México.
La organización impulsa una transformación tecnológica que incluye migración a nube, un nuevo expediente clínico electrónico y una arquitectura de datos diseñada para habilitar analítica avanzada y aplicaciones de inteligencia artificial (AI) clínica.
Para la directora de IT del hospital, Andira Borgo el cambio más profundo no es tecnológico sino estratégico. Durante años, explicó en entrevista, la tecnología se percibía como una función operativa.
“Los hospitales no veían a la tecnología más que como algo para mantener las luces encendidas. Pero cuando vienes de otras industrias entiendes que es una palanca estratégica”, señaló.
Ese cambio de perspectiva redefine el papel de IT dentro de la organización.
Índice de temas
Transformación digital: Liberar la estrategia de IT
Uno de los primeros pasos de esta transformación fue replantear cómo opera el área de IT dentro del Centro Médico ABC, que opera con dos campus hospitalarios en la Ciudad de México: Observatorio y Santa Fe.
Históricamente, gran parte del trabajo tecnológico en el sector salud consistía en administrar infraestructura: servidores, redes, almacenamiento y aplicaciones críticas que debían operar de manera continua.
La adopción de nube permitió replantear ese modelo. “Si quieres realmente acompañar al negocio, tienes que liberar capacidades para que la gente se enfoque en lo que se tiene que enfocar tecnológicamente”, afirmó Borgo.
El hospital inició así una migración deliberada hacia la nube. Actualmente cerca de 70% de los aplicativos operan en entornos cloud, desde sistemas administrativos hasta plataformas diagnósticas.
Este cambio tiene implicaciones organizacionales importantes. Los equipos tecnológicos dejan de concentrarse en la operación de infraestructura y comienzan a enfocarse en arquitectura, integración de sistemas y gestión de datos clínicos.
Estrategia multinube, agilidad en el sector salud
La adopción de nube en hospitales presenta desafíos específicos que no aparecen en otras industrias. Muchos sistemas clínicos interactúan directamente con equipos médicos que requieren tiempos de respuesta extremadamente rápidos. Por esa razón, no todos los sistemas pueden migrarse.
El Centro Médico ABC optó por una arquitectura híbrida multinube. “Hemos tomado una decisión de llevar todo lo clínico hacia una nube y lo administrativo hacia otra”, detalló Borgo.
Al mismo tiempo, algunos sistemas permanecen dentro del hospital. Equipos como los de radioterapia o ciertas plataformas de imagenología requieren latencias mínimas y control directo sobre los dispositivos.
El resultado es una arquitectura tecnológica que combina la escalabilidad de la nube con el control necesario para procesos clínicos críticos.
Esta migración es parte de una tendencia nacional: se estima que más de 60% de las empresas mexicanas está acelerando su adopción de tecnologías en la nube como parte de su estrategia de modernización, con un fuerte impulso en sectores como el financiero, el de salud y el Gobierno.
El expediente clínico como núcleo del hospital digital
En el centro de esta transformación tecnológica se encuentra un proyecto clave: la implementación de un expediente clínico electrónico de nueva generación.
El hospital ya contaba con sistemas digitales para gestionar información médica, pero la nueva plataforma representa un salto importante en interoperabilidad e integración de sistemas. “Teníamos un expediente de primera generación y este es un expediente de tercera generación”, indicó la líder IT.
El nuevo expediente clínico no funciona como un sistema aislado. Se convierte en el núcleo de un ecosistema tecnológico que conecta más de 30 aplicaciones hospitalarias, desde laboratorios y plataformas de imagenología hasta sistemas administrativos.
Para hacerlo posible, el hospital tuvo que preparar primero la infraestructura tecnológica y la arquitectura de datos que permitirá aprovechar la información clínica de forma más estructurada.
Datos y AI para apoyar la decisión médica
Una de las piezas menos visibles, pero más importantes de esta transformación es la arquitectura de datos.
Un hospital moderno genera información desde múltiples fuentes: laboratorios, equipos biomédicos, plataformas administrativas, sistemas clínicos y dispositivos de monitoreo. Integrar esos datos permite observar el funcionamiento del nosocomio desde nuevas perspectivas.
Sobre esa infraestructura comienzan a desplegarse aplicaciones de AI.

En el Centro Médico ABC, estas herramientas se utilizan principalmente como apoyo a la decisión médica, especialmente en áreas como la imagenología. “La inteligencia artificial siempre es apoyo a la decisión clínica; nunca sustituye el criterio de un médico”, aseveró.
Hacia 2030, la arquitectura de datos en salud experimentará un cambio de paradigma: Gartner y diversos análisis de salud digital anticipan que una parte crítica de la información clínica provendrá directamente de sensores IoT y dispositivos médicos automatizados.
Esta transición elevará la dependencia de las plataformas de inteligencia artificial generativa (GenAI por su acrónimo en inglés), que se volverán indispensables para procesar, sintetizar y generar contenido clínico derivado de estos flujos masivos de datos en tiempo real.
Durante la pandemia de Covid-19, por ejemplo, sistemas de análisis automatizado de tomografías permitieron evaluar con mayor rapidez la evolución pulmonar de los pacientes.
Sin embargo, la adopción de AI clínica sigue un enfoque prudente. Las herramientas utilizadas deben contar con validaciones médicas y regulatorias antes de incorporarse a la práctica hospitalaria.
La gran transición: de la medicina reactiva a la preventiva
Más allá de la digitalización hospitalaria, Borgo identificó un cambio estructural que podría redefinir el futuro del sistema de salud. La medicina comienza a desplazarse hacia modelos preventivos.
“Quizás uno de los saltos más grandes hacia el futuro de la salud es que te vas a mover mucho más hacia la preventiva”, reflexionó.
La combinación de datos clínicos, dispositivos personales de monitoreo, herramientas genómicas y analítica avanzada permitirá detectar riesgos antes de que se conviertan en enfermedades. Ese cambio transformará también la relación entre hospitales y pacientes.
“La continuidad del cuidado de los pacientes va mucho más allá de una intervención crítica en el hospital”, apuntó Borgo.
En ese modelo, la atención médica deja de ser episódica —una visita cuando aparece un problema— para convertirse en un proceso continuo de seguimiento y prevención.
El verdadero diferenciador seguirá siendo la medicina
En los debates sobre el hospital del futuro suele aparecer una idea recurrente: hospitales completamente automatizados donde la tecnología sustituye gran parte de la intervención humana. La realidad parece dirigirse hacia otro escenario.
La tecnología puede integrar información clínica, facilitar la interacción con los pacientes y ampliar la capacidad analítica de los médicos. Pero no reemplaza el criterio clínico.
Para Borgo, el verdadero diferenciador de un hospital seguirá siendo la calidad de la atención médica. “La tecnología habilita esa calidad y la experiencia del paciente, pero el diferenciador sigue siendo la calidad clínica”.
En ese equilibrio entre tecnología, datos y práctica médica se coinstruye el hospital digital del futuro.







