Tras tres años de liderar formalmente la Asociación Mexicana de Data Centers (Mexdc), resulta fundamental recordar que este proyecto comenzó a gestarse en 2022, cuando la necesidad de una voz común nos llevó a un proceso de conciliación entre siete empresas fundadoras.
Aquel sueño, nacido de una visión compartida con figuras como Benjamín Aguillón, José Fribel y el apoyo inicial del Gobierno de Querétaro, se presentó ante la industria hace cuatro años con el objetivo de edificar un portavoz sólido y unificado para el sector.
El tránsito desde aquel anuncio hasta la firma del acta constitutiva en marzo de 2023, refleja un esfuerzo de maduración institucional que hoy celebramos en nuestro tercer aniversario, logrando congregar a más de 160 empresas.
Bajo esta gestión, hemos pasado de ser actores aislados a conformar un ecosistema robusto donde la colaboración estratégica ha permitido subsanar desafíos críticos en la cadena de suministro y fortalecer nuestra posición competitiva frente al fenómeno del nearshoring.
Índice de temas
Balance del tercer aniversario
Uno de los logros más gratificantes ha sido observar cómo la industria ha pasado de la fragmentación a un conocimiento mutuo que facilita los negocios conjuntos y el apoyo técnico entre asociados.
El crecimiento de la capacidad instalada, que ha escalado de 115 MW a 279 MW en operación, no es solo un indicador de potencia, sino el testimonio de una industria que ha sabido avanzar con determinación en un entorno global altamente exigente.
La relevancia de nuestra labor trasciende la tecnología, manifestándose en la generación de más de 121,000 empleos indirectos y en una vinculación académica sin precedentes, particularmente con los convenios estratégicos en el Bajío.
Estos esfuerzos representan el compromiso institucional por profesionalizar el talento local, sentando las bases de una formación especializada que es urgente para garantizar la sostenibilidad y el mantenimiento crítico del sector a largo plazo.
Un legado de visibilidad y coordinación institucional
La Mexdc ha logrado establecer un diálogo constructivo con los tres niveles de Gobierno, dotando a nuestra industria de una representatividad institucional que permite alinear los objetivos del sector privado con las metas de desarrollo nacional.
Esta cohesión interna ha proyectado a México como un nodo de inversión de alta sofisticación, validando nuestra capacidad para albergar la economía de datos y ofreciendo una voz técnica confiable ante las instituciones públicas.
No obstante, al concluir este mandato, es claro que la continuidad del éxito depende de transitar de una estrategia basada en proyectos individuales hacia una planeación estratégica de largo aliento que brinde certidumbre.
El suministro eléctrico se mantiene como el eje central de nuestra agenda, cuya resolución requiere de una sinergia profunda y propositiva entre la inversión privada y las políticas públicas, garantizando energía suficiente, confiable y planificada.
México como hub digital
Para que México se consolide como el hub digital de la región, es indispensable mantener canales de comunicación abiertos que permitan armonizar las necesidades operativas de los centros de datos con las prioridades de infraestructura nacional.
La asociación debe seguir siendo el facilitador de marcos normativos eficientes que promuevan estándares de sustentabilidad, permitiendo que el sector crezca de manera ordenada y en equilibrio con el medio ambiente y las comunidades locales.
La evolución de la asociación hacia el futuro dependerá de su capacidad para seguir integrando a toda la cadena de valor, asegurando que México mantenga su atractivo como destino preferente para la infraestructura de nube.
Soberanía tecnológica nacional
Al despedir este ciclo, entrego una organización madura y equilibrada, capaz de fungir como el arquitecto de nuestra soberanía tecnológica y como un aliado estratégico en el progreso digital y económico de la nación.
Hoy cierro este capítulo con la enorme satisfacción de haber cumplido los objetivos fundamentales y de haber consolidado a la Mexdc como el vocero único de una industria que es el corazón de la modernidad.
Aunque cedo la presidencia para integrarme al Consejo de la asociación, lo hago con la certeza de que la institución queda en manos capaces para continuar empujando el crecimiento acelerado que hemos experimentado.
El camino recorrido es apenas el cimiento de una industria que está llamada a ser el motor del desarrollo tecnológico nacional, dejando un legado de respeto institucional que servirá como brújula para el futuro.
Me retiro de la presidencia con el orgullo de haber servido a este sector, convencido de que lo mejor para nuestra asociación y para el ecosistema digital de México está aún por venir.
Excelencia operativa y talento
Resulta vital que la organización persista en su papel como guía técnica, impulsando programas formativos que mitiguen el déficit de talento y preparen a las nuevas generaciones para los retos de la operación crítica.
El compromiso de la asociación debe seguir siendo la búsqueda de una excelencia operativa que nos permita competir en los niveles más altos del escenario internacional, siempre bajo un enfoque de colaboración gremial.
Al concluir mi gestión, queda la estructura de una asociación que ha aprendido a transformar los retos energéticos y de talento en oportunidades de coordinación y mejora continua para todos sus integrantes.
La Mexdc es hoy un referente de lo que la unión industrial puede lograr cuando existe un objetivo común: hacer que la infraestructura digital de México sea reconocida, respetada y, sobre todo, que no deje de crecer.






