Tecnologías de la información, la mancuerna perfecta de la innovación: Opinión

Por Carlos Celaya, vicepresidente de Delivery de T-Systems México

Para la mayoría de nosotros, la contingencia sanitaria por la que estamos atravesando ha representado un reto en lo personal y profesional. De varias maneras nos ha forzado a modificar nuestro día a día. La situación nos ha confirmado que es imperativo estar preparados tecnológicamente para actuar eficientemente ante los nuevos desafíos que se nos presentan, a estar constantemente listos para cambiar, aceptar, adaptarse, renovarse, ser creativos e innovar.

Nos encontramos en una dinámica personal, social, de negocios y de tecnología que cambia constantemente y es cada vez más competitiva, por ello, y para no quedarnos atrás, debemos de innovar y ser disruptivos. Esto es hoy una necesidad, no algo alternativo, un nice-to-have. Y es que, aunque la innovación ha sido un concepto que siempre ha estado presente, es hoy más necesaria que nunca para las organizaciones, ya que representa una transformación mediante cambios en los modelos de negocio, de procesos, de organización, de productos o de comercialización para hacer el negocio más eficiente y sobresaliente, con el fin de conseguir abrirse camino en un mercado cada vez más digital.

Debido a esta situación —aún extraordinaria— por la que estamos atravesando, las empresas tuvieron una necesidad muy apremiante de acelerar su transformación digital. Ahora deben ser cada vez más innovadoras, lo cual representa una forma de pensar y comportarse que debe permear en todas las áreas, proyectos y cargos dentro la organización. Para esto, los directores tienen la tarea de proporcionar las herramientas necesarias para fomentar una cultura empresarial que además de permitir la innovación, la motive, promueva y recompense.

Y en lo que a las tecnologías de la información y comunicación (TIC) respecta, la innovación adopta muchas formas: ya sea para transformar procesos empresariales o de producción tradicionales en automatizados, en crear aplicaciones para abrir nuevos mercados, en implementar la digitalización en la oficina con el objetivo de aumentar la flexibilidad y disminuir costos de hardware, o en fortalecer la seguridad de la información, que es tan valiosa para una organización.

Las tecnologías de la información son innovación. Las TIC se alimentan de la innovación y a su vez la innovación se alimenta de las TIC. Depende de cada empresa el aprovecharlas para ofrecer valor real y ayudar a cambiar la mentalidad que aún prevalece de que éstas constituyen sólo fierros, un pequeño cuarto de sistemas en las empresas y procesos inentendibles con poca o nula conexión con el negocio. El reto para los encargados de las TIC en cada organización consiste en incluirlas en los procesos de innovación del negocio y en transmitir a todos los colaboradores que estas constituyen o pueden constituir una parte fundamental de la labor que realizan a diario en la empresa, y que sin ellas no es posible la innovación, pues hoy son la mancuerna perfecta.

Las áreas funcionales del negocio: la de mercadotecnia, la de finanzas, la de operaciones, entre otras, necesitan comprender y tener una relación muy cercana con la tecnología, en donde además de proponer mejoras, busquen sacarle el mejor provecho, y viceversa. Ambas deben buscar mecanismos para trabajar de forma conjunta hacia un objetivo general común, la transformación y evolución del negocio. Nadie se puede quedar atrás. Los encargados de TIC deben tener como meta conectar todos los aspectos necesarios para construir nuevas formas de impulsar la creatividad y la innovación a través de la digitalización, para toda la organización.

Es posible que algunos ejecutivos en las empresas no estén tan dispuestos a pasar por procesos de innovación, sobre todo si esto implica una inversión en tecnologías de información, posiblemente porque éstas no muestran ser soluciones directamente tangibles para el negocio. Sin embargo, está demostrado que las organizaciones innovadoras y disruptivas que evolucionan más rápido en su digitalización son las más reconocidas por sus públicos objetivos y, por ende, representan una opción más atractiva como socios de negocio.

En definitiva, hoy requerimos ser constantemente innovadores y creativos de la mano de la tecnología, estar conscientes del beneficio que esto implica para la transformación del negocio y para el crecimiento de las personas que forman parte de él. Esto contribuye a estar preparados y ser más competitivos y flexibles para afrontar cualquier situación compleja que se pueda presentar en el corto, mediano o largo plazo. Innovar no es una tendencia, es una necesidad en un mundo cada vez más digital.

 

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