La disponibilidad de electricidad y de infraestructura de red empieza a condicionar dónde pueden crecer los centros de datos en México. En abril pasado, la Asociación Mexicana de Data Centers (Mexdc) advirtió que el déficit eléctrico ya estaba frenando la expansión del sector y que había instalaciones esperando ser energizadas.
El Gobierno reconoce el mismo problema, por lo que plantea que ubicar los nuevos proyectos en zonas con alta disponibilidad de energía y red puede reducir los riesgos de retrasos en su entrada en operación, de acuerdo con el documento Integración de Centros de Datos al Sistema Eléctrico Nacional, publicado en mayo de 2026 por la Secretaría de Energía (Sener) y la Comisión Nacional de Energía (CNE).
El reporte estima que México necesitará atender 1,500 MW de nueva demanda de centros de datos para 2030 y proyecta una inversión de $18,000 millones de dólares en cinco años.
El crecimiento enfrenta, sin embargo, tiempos de expansión de la red considerablemente mayores a los de los proyectos digitales.
La puesta en operación de nuevas líneas de transmisión puede tomar entre cuatro y ocho años, mientras que los tiempos de espera para equipos como transformadores se han duplicado en los últimos años. “Se requiere de una integración más ágil y eficiente de los centros de datos en las redes eléctricas”, plantea el documento.
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La red eléctrica empieza a definir la ubicación
A diciembre de 2025 había aproximadamente 7,000 MW de capacidad de carga contratada en fase de estudio para conexiones de alta tensión, según datos del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) incluidos en el reporte.
Del total, 75% correspondía a solicitudes nuevas y 25% a centros de carga existentes que buscaban aumentar su capacidad.
Los centros de datos forman parte de ese universo, pero no representan la totalidad. Las solicitudes clasificadas como TIC equivalían a 4.1%, frente a 49.5% de los parques industriales, 16.8% de siderurgia y minería y 11.1% de manufactura.
El reporte identifica a Querétaro como una zona donde convergen corredores industriales, centros de datos y desarrollos residenciales.
Entre los retos señala la diferencia entre el tiempo que requiere desarrollar un centro de datos y la velocidad con que puede crecer la red, además de riesgos de congestión y saturación eléctrica.
La Mexdc reportó en abril pasado que México tenía 279 MW de capacidad instalada y señaló que había 205 MW en construcción. Su entonces presidente, Amet Novillo, admitió que el tema eléctrico “sí nos está deteniendo el crecimiento” y que algunos centros estaban esperando ser energizados.
Para la Sener y la CNE el problema no se limita a conseguir electricidad para cada proyecto. La planeación de la red, la ubicación de los centros y los tiempos de conexión pasan a formar parte de las condiciones para ampliar la infraestructura digital.
Autoconsumo y almacenamiento entran en la ecuación
El reporte también plantea alternativas para reducir la presión sobre la red, entre ellas el autoconsumo, los sistemas de almacenamiento de energía y una operación más flexible de los servidores y de los activos de generación instalados en los propios centros de datos.
En el caso de Querétaro, menciona baterías, equipos de generación, software avanzado, inteligencia artificial (AI) y capacidad modular como elementos que pueden aportar flexibilidad al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y convertir parte de la demanda en una carga controlable.
Además de requerir capacidad de la red, los centros de datos pueden incorporar recursos para gestionar su consumo, generación y almacenamiento de energía.
El documento plantea que, en el futuro, los centros de datos podrían convertirse en un recurso operativo del SEN. Su conclusión resume el cambio de perspectiva: “La infraestructura digital también es infraestructura eléctrica”.






