¿Qué son los Composable Systems y qué beneficios presentan para las empresas?

Un sistema composable, o componible, usa los dispositivos físicos de computación, almacenamiento y red como servicios para administrar laS IT a través de una aplicación y poder disponer bajo demanda de los recursos que sean necesarios.

En una infraestructura componible, los recursos de cómputo, almacenamiento y red se separan de sus ubicaciones físicas y pueden ser administrados vía software a través de una interfaz basada en la web.

La automatización, facilidad de uso y la posibilidad de disponer de infraestructura bajo demanda son algunas de las características que más atraen a quienes optan por utilizar sistemas componibles.

Agilidad en entornos disruptivos

Para reducir el tiempo que toma desarrollar nuevas aplicaciones y poder lanzar nuevos productos y servicios, este tipo de infraestructura de inmediato pone disponibles los recursos de un centro de datos y los servicios de nube, que son la base de soluciones cloud tanto privadas como híbridas.

Por varios años, proveedores como HPE y Cisco han promovido este concepto para que los departamentos IT puedan proveer cargas de trabajo de una manera rápida y eficiente, como lo harían los proveedores de servicios de nube pública sin perder el control de la infraestructura que soporta aplicaciones de misión crítica en una configuración tipo nube privada.

Cuando se tiene una infraestructura tradicional y se requiere admitir diferentes cargas de trabajo, a menudo se necesita construir silos con nuevos servidores y soluciones de almacenamiento, lo cual implica tiempo, inversión y mayor complejidad en el centro de datos.

La infraestructura componible proporciona un conjunto de recursos fluidos que pueden combinarse dinámicamente para cubrir las necesidades específicas de cualquier aplicación. Ofrece el mayor rendimiento posible de las aplicaciones con un centro de datos más ágil y rentable. Gracias a la infraestructura componible, IT puede aprovisionar infraestructura local sin problemas y tan rápido como si se estuviera implementando en la nube pública.

HPE afirma que —a diferencia de otras soluciones de infraestructura simplificadas, como la infraestructura convergente e hiperconvergente— la infraestructura componible permite a las áreas IT mantener las cargas de trabajo físicas en el mismo entorno que admite las cargas de trabajo virtuales y basadas en contenedor.

Terminología de sistemas componibles

El concepto de infraestructura componible no es nuevo pero su adopción se vuelve más aceptable en un entorno de constantes cambios tecnológicos. Hace seis años, HPE ya señalaba cierta terminología clave al respecto:

Hardware o Bare metal: Se refiere a un disco duro que no tiene ninguna capa de software o sistema operativo. Las “aplicaciones bare metal o basadas en hardware” funcionan directamente en el hardware de acuerdo con sus características específicas. Los “servidores basados en hardware” no están virtualizados y no se comparten con varias entidades, sino que son servidores tradicionales de un solo inquilino. Las aplicaciones y los sistemas empresariales legados a menudo funcionan en el hardware, y debido al alto costo que representa migrarlos, a la complicación en su rendimiento, e incluso por algunos requisitos legales, las empresas suelen dejarlos como están.

Contenedores: En los contenedores de aplicaciones se hallan los archivos, las variables y las bibliotecas que necesitan para ejecutarse para maximizar su portabilidad; son entornos ligeros de tiempo de ejecución. A diferencia de las máquinas virtuales, los contenedores utilizan el sistema operativo (SO) del host en lugar de proporcionar uno propio.

Grupos de recursos fluidos: Los recursos de informática, almacenamiento y redes se vuelven más fluidos cuando se separan de la infraestructura física subyacente y son independientes entre sí.

Hipervisores: Esto puede ser software, firmware o hardware. Independientemente de la forma que adopte, funciona como un monitor de máquina virtual (VMM, por sus siglas en inglés). Es una capa que abstrae los recursos del hardware y crea máquinas virtuales que ejecutan los sistemas operativos y las aplicaciones.

Infraestructura como código: La infraestructura componible permite que los recursos de computación se adueñen del código, eliminando la necesidad de configurar físicamente el hardware para cubrir las necesidades de las aplicaciones nuevas o actualizadas.

Silo de IT: Cuando las aplicaciones se ejecutan en una infraestructura dedicada, están atrapadas en “silos de IT” que no pueden escalarse o gestionarse fácilmente.

Aplicaciones de misión crítica: Muchas aplicaciones empresariales legadas son para tareas cruciales, lo que significa que son fundamentales para las operaciones de negocios y si hay cualquier interrupción, puede alterar seriamente el rendimiento esperado; esto influye directamente en los ingresos o en otros resultados de misión crítica. Es muy común que las aplicaciones cruciales se ejecuten en servidores dedicados.

Inteligencia definida por software: Para implementar más rápido la infraestructura, las organizaciones la tratan como software. De esta manera pueden implementarla, controlar sus versiones y retirarla del mismo modo que gestionan el software de las aplicaciones que han desarrollado. Esta potente capa de software común se convierte en una capa de abstracción completa, configurable y programable para todos los recursos del centro de datos.

Infraestructura sin estado: En el modelo de infraestructura componible, incluso las aplicaciones que se ejecutan directamente en la infraestructura física no tienen estado porque están controladas por software y se pueden trasladar a voluntad.

Reportera de tecnología. Suele buscar temas de innovación, nuevas aplicaciones IT y seguridad de la información. Periodista por la UNAM; estudió Marketing en el ITAM y Branding en la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Storyteller apasionada por la astronomía.

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