El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y la Agencia de Transformación Digital y de Telecomunicaciones (ATDT), presentó los Principios de Chapultepec, un decálogo para el uso ético de la inteligencia artificial (AI por sus siglas en inglés).
Entre sus puntos, llaman a que toda decisión apoyada por AI tenga responsables humanos; que no se automatice, si no puede explicarse, y en caso de hacerlo, se comprenda previamente a quién y a qué afecta. Además, sugiere que se gobierne con decisiones colectivas y se considere a los datos como un bien público.
La secretaria de Ciencia y Tecnología, Rosaura Ruiz, explicó que “hemos establecido estos principios como una guía ética para orientar políticas públicas, regulaciones e instrumentos institucionales en todo el ciclo de vida de los sistemas de inteligencia artificial”.
Al inaugurar el foro La Inteligencia artificial en la vida pública de México, la funcionaria señaló el viernes que “su adopción tiene un carácter orientador y busca asegurar que la innovación tecnológica avance de manera coherente con la dignidad humana, la justicia social y el bien común”.
En un comunicado, la ATDT se refirió a los Principios de Chapultepec como el sustento de la “Declaración de ética y buenas prácticas para el uso y desarrollo de la inteligencia artificial”.
Ruiz Gutiérrez afirmó que los principios “no pretenden agotar la discusión sobre el uso de la inteligencia artificial. Su propósito es contribuir a un debate público informado, plural y en constante construcción que permita acompañar el desarrollo de estas tecnologías con reflexión ética, responsabilidad social y visión de futuro”.
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Los 10 puntos de los Principios de Chapultepec
En el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología, la titular de la Secihti enumeró los 10 principios fundamentales de la Declaración:
- La AI debe ampliar derechos, nunca reducirlos.
- Toda decisión apoyada por AI, debe tener responsables humanos, sustentada en marcos institucionales claros.
- Si una decisión no puede explicarse, no debe automatizarse.
- La AI se gobierna mejor cuando se decide en colectivo.
- La AI sólo es valiosa si genera bienestar para las personas.
- Antes de automatizar, hay que comprender a quién y qué afecta.
- La tecnología estratégica debe responder a las necesidades del país.
- El desarrollo de la AI requiere fortalecer la educación y el conocimiento en el país.
- La AI no puede ser ajena a la diversidad cultural y lingüística.
- Los datos son un bien público que deben cuidarse con responsabilidad.
Sobre regular la AI sin controles excesivos
El foro, conformado por tres mesas, reunió a legisladores y especialistas de los ámbitos académico, público y social para hablar del papel de la AI en la relación entre el Estado y la ciudadanía, justicia, seguridad y participación democrática, su uso en el ámbito de los derechos sociales y como eje del desarrollo nacional.
En su oportunidad, la presidenta de la Comisión de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación del Senado, Susana Harp, afirmó que “debemos discutir sobre la inteligencia artificial, porque necesitamos anticipar sus impactos, sus enormes beneficios y el costo en cada esfera (personal, pública y empresarial)”.
Al calificarla como una “tecnología fascinante y compleja”, la legisladora aseguró que “no renunciaremos a su aprovechamiento” y señaló que deberá adoptarse con un enfoque adecuado de gestión de riesgos “sin caer en la tentación de controlar de manera excesiva o de sobrerregularla”.







