¿Cómo encontrar claridad dentro de la complejidad de la nube? | IT Masters Mag

¿Cómo encontrar claridad dentro de la complejidad de la nube?

Los usuarios esperan que el software funcione a la perfección en todo momento, y en un mundo donde la lealtad de marca va en declive, el hecho de tener una mala experiencia digital puede erosionar rápidamente los ingresos. Esto crea un enigma para los líderes de TI, ¿cómo pueden lograr la agilidad que requiere el negocio, sin arriesgar todo en el proceso?

Publicado el 25 Jun 2020

complejidad

Por Ramón Salas, director regional NOLA de Dynatrace

A medida que los consumidores prefieren los canales móviles y online para satisfacer sus necesidades, la economía global actual se vuelve cada vez más dependiente de la tecnología. Analistas como Gartner pronostican que el 41% de los ingresos de una empresa provendrán de negocios digitales para 2020. Debido al avance tecnológico de los dispositivos con los que interactuamos cotidianamente, los consumidores se encuentran en una constante expectativa de nuevas y emocionantes experiencias digitales provistas por las marcas y servicios con los que se interrelacionan. Esto pone a las compañías bajo una fuerte presión y las lleva a impulsar la transformación digital más rápido e innovar de forma constante, pero no pueden darse el lujo de sacrificar calidad por velocidad. Los usuarios esperan que el software funcione a la perfección en todo momento, y en un mundo donde la lealtad de marca va en declive, el hecho de tener una mala experiencia digital puede erosionar rápidamente los ingresos. Esto crea un enigma para los líderes de TI, ¿cómo pueden lograr la agilidad que requiere el negocio, sin arriesgar todo en el proceso?

La evolución de la nube

Intentando cumplir con ese desafío, las empresas han trasladado más infraestructura y servicios a la nube para beneficiarse de la agilidad y la estabilidad que proporciona. La llegada de Salesforce en 1999 introdujo al mundo las posibilidades del Software-as-a-Service, pero la llegada de AWS en 2006 creó un potencial aún mayor a través del concepto de Infrastructure-as-a-Service (IaaS). Recientemente, las organizaciones han reestructurado aplicaciones utilizando arquitecturas nativas de la nube, como microservicios y contenedores dinámicos, para permitirles funcionar sin problemas y lograr niveles de agilidad mucho mayores.

Si echamos un vistazo a lo que es ahora el panorama empresarial de IT es casi irreconocible pensando en lo que era hasta hace unos pocos años. La explosión de los servicios en la nube de una multitud de proveedores ha brindado a las compañías la oportunidad de crear los mejores ecosistemas de IT para atender sus requerimientos únicos, acabando con la vieja tradición de usar una solución única, hecha por un solo proveedor. Como resultado, los ambientes híbridos de múltiples nubes a escala web se han convertido en algo normal. Los entornos de IT modernos abarcan una amplia gama de plataformas y servicios en la nube, desde AWS, OpenStack y Azure, hasta Docker, Kubernetes y OpenShift, sin mencionar la variedad de aplicaciones SaaS que en la actualidad se implementan en la mayoría de las organizaciones.

El enigma de la complejidad

Sin embargo, además de proporcionar la agilidad que las empresas digitales modernas necesitan para tener éxito, estos nuevos entornos de nube están introduciendo enormes cantidades de complejidad, lo que hace que sea casi imposible para los equipos de IT administrar la experiencia del usuario y optimizar el rendimiento digital de manera efectiva. Una investigación reciente realizada por Dynatrace encontró que el número promedio de componentes tecnológicos que toca una sola transacción web o de aplicación móvil ha aumentado de 22 a 35 en los últimos cinco años. Con aplicaciones que se ejecutan como microservicios dinámicos en entornos en contenedores, distribuidos en ecosistemas híbridos de múltiples nubes a escala web, es mucho más difícil hacer un seguimiento para saber dónde está todo y cómo se está desempeñando.

Actualmente, hay literalmente miles de millones de interdependencias sumamente complejas e intrincadas de los componentes que dan forma a los servicios digitales. Esto crea un número casi infinito de factores que pueden afectar la experiencia del usuario. Como resultado, se ha vuelto más difícil que nunca garantizar que el rendimiento no impida que los clics de los clientes se conviertan en ingresos comerciales. Sin embargo, no se trata solo de ganancias, sino también de reputación. En la economía digital ultra competitiva y conectada de hoy, cada cliente cuenta, y una experiencia negativa puede tener un impacto incalculable en la imagen de una empresa. Por lo tanto, las compañías necesitan recopilar la información que genera la interacción de cada usuario, ya que cada clic y cada toque en cada uno de los dispositivos cuenta. Es la única manera de asegurarse que todos los clientes reciban un tratamiento VIP.

Más allá de la neblina del APM a la tierra nativa de la nube

Los modelos tradicionales de supervisión del rendimiento no proporcionan la visibilidad necesaria, ya que están diseñados para entornos estáticos. En este sentido, las organizaciones que estén decididas a tener éxito en el mundo nativo de la nube deben adoptar nuevas herramientas que les permita estar al tanto de las interacciones de los usuarios, así como del resultado de su experiencia. El primer paso es consolidar la multitud de soluciones de monitoreo que se han acumulado orgánicamente en sus departamentos de IT durante los últimos años. Contar con paneles separados que monitorean cada entorno de nube puede ser increíblemente costoso, sin mencionar que proporcionan una vista fragmentada de la experiencia del usuario. Tener una visibilidad end-to-end y full-stack es esencial para minimizar el costo total de propiedad (TCO, por sus siglas en inglés) y proporcionar una visión única y holística de la experiencia del usuario y del rendimiento digital en toda la empresa.

También es imprescindible evitar perder el foco en una infinidad de datos. Los equipos de IT no necesitan más dashboards para rastrear, pues el proceso desde su configuración manual hasta el monitoreo mismo representará más tiempo y esfuerzo. Ellos necesitan respuestas e información instantánea sobre dónde pueden optimizar las experiencias de los usuarios para maximizar las conversiones. Necesitan modelos de causalidad para identificar instantáneamente la fuente exacta de cualquier problema de rendimiento y sugerir soluciones, en lugar de solo plantear más preguntas. Con este fin, la inteligencia artificial y la automatización se están volviendo fundamentales para la gestión del rendimiento, permitiendo a los equipos de IT autodescubrir sus ecosistemas dinámicos y analizar las dependencias entre los componentes de la aplicación y la infraestructura a medida que cambian en tiempo real.

En un futuro centrado en la nube, aquellos que no logren una gestión de rendimiento cada vez más ágil, se verán inmersos en un caos valiéndose únicamente de segmentos de información con base en una experiencia de usuario desactualizada. Por el contrario, quienes se encuentran en una disputa por alcanzar la cima de la innovación saben que la clave del éxito radica en la automatización e implementación de inteligencia artificial que les permita ofrecer experiencias digitales sin interrupciones.

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Redacción IT Masters Mag
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